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Sistemas de gestión a medida: el software se adapta a tu empresa, no al revés.
Es el servicio más difícil de comprar, porque nadie sabe bien qué está comprando. Así que empezamos al revés: miramos cómo trabajás hoy, te decimos si conviene hacerlo o no, y recién ahí hay un precio.
Cómo saber si ya necesitás un sistema para tu negocio.
La señal no es cuánto facturás ni cuántos empleados tenés. Hay empresas de tres personas que ya lo necesitaban hace dos años y otras de treinta que están bien como están. Lo que avisa son los síntomas.
Regla práctica: si reconocés tres o más de esta lista, el sistema ya se está pagando solo en horas que hoy se pierden. Si reconocés uno, probablemente todavía no.
Hay un Excel que solo entiende una persona
Tiene columnas ocultas, fórmulas que nadie se anima a tocar y una lógica que vive en la cabeza de quien lo armó. Funciona perfecto hasta el día que esa persona se toma vacaciones, se enferma o se va.
El stock del papel nunca coincide con el del depósito
Vendés algo que no tenías o tenés parado algo que creías vendido. Cada diferencia se arregla contando a mano, y para cuando terminaste de contar el número ya volvió a estar mal.
Alguien copia datos de un lado a otro todas las mañanas
Del WhatsApp a la planilla, de la planilla al sistema de facturación, del sistema al informe. Esa persona no está trabajando: está siendo el cable entre dos programas que no se hablan. Son horas por semana, todas las semanas.
Los presupuestos y remitos se rehacen a mano cada vez
Se copia el del cliente anterior, se cambian los datos y se reza no haber olvidado ninguno. Cuando cambia una lista de precios, hay que revisar todo lo que salió en la semana.
No sabés cómo te fue hasta fin de mes
Los números existen, pero repartidos en cinco lugares. Para saber cuánto se vendió hoy, cuánto se cobró y qué falta comprar hay que pedirle un rato a tres personas distintas.
El dueño no puede irse una semana
Es el síntoma más caro de todos y el que nadie anota. Si la operación depende de que vos estés para autorizar, recordar o revisar, no tenés una empresa: tenés un trabajo del que no podés salir.
Qué construimos: gestión, ERP, CRM y automatización.
Nadie compra "un sistema": compra que deje de pasar algo puntual. Por eso el software de gestión se arma por módulos, y cada módulo resuelve un síntoma de la lista de arriba. Estos son los que más se piden. Casi nunca se necesitan todos.
- Una aplicación web privada, no un programa instaladoSe entra desde el navegador con usuario y contraseña, desde la computadora del local, la de tu casa o el celular en el depósito. Nada que instalar en cada máquina, nada que se rompa al cambiar la PC.
- Clientes, proveedores y seguimiento comercial (CRM)Quién pidió qué, cuándo se le respondió, qué quedó pendiente. El historial deja de estar en la memoria del vendedor y pasa a estar donde lo puede ver el que atiende mañana.
- Sistemas de stock que cierran con el depósitoDepósitos, listas de precios, conteo por código de barras y alertas cuando algo baja del mínimo. Cada movimiento queda registrado con quién lo hizo y a qué hora.
- Sistemas de facturación conectados con AFIPEl comprobante electrónico se emite desde el mismo lugar donde cargaste la venta. Sin recargar datos en otra pantalla y sin diferencias entre lo que facturaste y lo que descontaste del stock.
- Caja, cobranzas y cuentas corrientesQué entró hoy, quién debe, desde cuándo y cuánto. Con el detalle de cada pago parcial, para que la cuenta del cliente no dependa de un cuaderno.
- Presupuestos, remitos y órdenes en PDF automáticosSe generan con tu logo, tus condiciones y los precios vigentes, en el momento. Cambiás una lista y lo que sale mañana ya sale con el número nuevo.
- Automatización de lo que hoy se hace a manoAvisos por WhatsApp al cliente, recordatorios de vencimientos, informes que se arman solos los lunes y conexiones con lo que ya usás. Se automatiza lo repetitivo, no lo que requiere criterio.
- Tablero del dueño, con los números del día en vivoVentas, cobros, faltantes y pendientes en una pantalla. Es lo que te deja mirar cómo va el negocio desde afuera del negocio.
- Usuarios y permisos por empleadoCada uno ve lo que le corresponde: el del mostrador no ve los márgenes, el del depósito no toca precios. Y todo movimiento queda firmado con un nombre.
Tres etapas.
Podés frenar al final de cualquiera.
Cada etapa se cotiza por separado y produce algo que te llevás aunque no sigas. Nadie firma un proyecto entero el primer día: sería firmar por algo que todavía no está definido, ni de tu lado ni del nuestro.
Empezá por el diagnósticoAnalizar — relevamos el proceso, y esto es gratis
Te preguntamos cómo entra un pedido, quién lo toca, dónde se anota y dónde se traba. Miramos tus planillas y tus papeles reales, no una descripción ideal. Casi siempre aparecen dos o tres pasos que no hacían falta desde hace años.
Te llevás: el diagnóstico escrito con precios por módulo, en menos de 24 horas. Si ahí decidís que no, no debés nada.
Diseñar — la solución antes del código
Definimos qué módulos entran, en qué orden y cómo se ven las pantallas que más se van a usar. Acá se decide también qué NO va a hacer el sistema, que suele ser la parte que más plata ahorra.
Te llevás: las pantallas principales para mirar y corregir, y un alcance escrito. Cambiar algo en esta etapa cuesta una charla; cambiarlo después cuesta semanas.
Construir — módulo por módulo, con tus datos adentro
Se programa el primer módulo, se importan tus planillas, se capacita al equipo y empieza a usarse. Recién después arranca el siguiente. Vas viendo resultados desde la primera entrega, no al final.
Te llevás: el sistema andando, la capacitación del equipo, el código fuente y el primer año de soporte —servidor, respaldos diarios y actualizaciones— sin cargo.
¿Un ERP enlatado o un sistema de gestión para pymes hecho a medida?
Tango, Colppy, Odoo, Zoho y varios más resuelven muy bien un montón de casos, y son productos serios. Preguntar por ellos es lo correcto. Nuestra respuesta honesta es que a veces conviene el enlatado y a veces termina saliendo más caro.
El enlatado es la decisión correcta si: tu proceso es estándar (comprás, vendés, facturás, y nada muy raro en el medio), necesitás algo funcionando esta semana, o tenés un presupuesto acotado. En ese caso te lo decimos en el diagnóstico y hasta te ayudamos a elegir cuál, aunque no nos contrates.
Cuándo se da vuelta: cuando lo que te hace ganar plata es justamente lo que el enlatado no contempla. Ahí empiezan los "workarounds": una planilla al costado, un campo usado para algo que no era, tres personas haciendo pasos manuales para que el software cierre. Terminaste cambiando cómo trabaja tu empresa para adaptarte al programa, en vez de al revés. Y los sistemas de ERP para pymes se pagan por usuario y por mes: crecen con vos aunque el uso no crezca.
| ERP enlatado | Sistema a medida | |
|---|---|---|
| Cuándo lo empezás a usar | Prácticamente ya. Se contrata y se configura. | Semanas. Primero se releva y se diseña. |
| Cómo se adapta a tu proceso | Adaptás el proceso al programa. Lo que no entra, se hace al costado. | Se construye sobre cómo ya trabajás, incluido lo raro que te diferencia. |
| Costo | Bajo al inicio; mensual por usuario, para siempre. | Inversión inicial mayor; sin licencia por cabeza después. |
| Funciones que no usás | Muchas. Pagás y navegás pantallas que no te sirven. | Ninguna. Cada pantalla existe porque alguien la pidió. |
| Pedir algo nuevo | Se sugiere y se espera. La hoja de ruta la deciden ellos. | Se cotiza y se hace. La prioridad la ponés vos. |
| Tus datos | En su plataforma, exportables dentro de lo que permitan. | En tu servidor, a tu nombre, exportables completos. |
| Si querés cambiar de proveedor | Migrás a otro producto y volvés a adaptarte. | Te llevás el código y sigue cualquier programador. |
El Excel no es el enemigo. Y a veces la respuesta es que no.
Dos conversaciones que solemos tener antes de cotizar nada, porque ahorran mucha plata y algún disgusto.
Tus planillas llegaron hasta acá, y eso vale
Nadie llega a facturar lo que facturás con un sistema desordenado. El Excel funcionó, y esa es exactamente la razón por la que hoy tenés un problema de escala. No lo tiramos: lo importamos. Clientes, productos, precios y saldos entran como están.
Dónde se rompe una planilla
En dos puntos, siempre los mismos. Cuando la usan tres personas a la vez —y aparecen la copia "final", la "final buena" y la del celular de alguien—. Y cuando hay que auditar: quién cambió ese número, cuándo y por qué. Una planilla no guarda esa respuesta; un sistema sí, siempre.
Si el proceso no está claro, primero se ordena el proceso
Un sistema hace más rápido lo que ya hacés. Si lo que hacés todavía no está definido —dos personas te contestan distinto la misma pregunta, las excepciones son la mitad de los casos— automatizarlo multiplica el desorden en lugar de arreglarlo. Cuando pasa eso lo decimos, aunque signifique no vender nada ese mes.
Y si con una web o una tienda alcanza, te lo decimos
A veces el problema no pide un sistema entero: pide que se pueda reservar desde el sitio, o vender online sin cargar el pedido dos veces. Eso ya está resuelto en diseño web y en tienda online, sale bastante menos y se puede ampliar después.
Cobros y pagos online: cobrar con link de pago sin perder el rastro.
Casi todos los negocios ya cobran de varias formas. El problema no es cobrar: es que después nadie sabe qué pago corresponde a qué venta. Ese es el trabajo que hace esta parte del sistema.
Se conecta con la plataforma de pago que ya usás —Mercado Pago, MODO, tu banco— sin cambiarte de proveedor ni pedirte otra cuenta.
Un link por venta, no un link genérico
El sistema genera el link con el monto y el número de comprobante ya adentro, y lo mandás por WhatsApp. El cliente paga desde el teléfono en dos toques, sin transferencias a mano ni capturas de pantalla que verificar.
Cobrar con tarjeta de crédito, en cuotas, sin calculadora
Las cuotas, el recargo y lo que efectivamente te acredita el proveedor salen calculados por el sistema. Dejás de descubrir a fin de mes que ese plan de seis cuotas te dejaba menos margen del que creías.
Conciliación automática
Cuando entra el pago, la venta se marca sola como cobrada y la cuenta del cliente se actualiza. Esto es lo que borra la tarea de cruzar el extracto contra la planilla todos los lunes.
Cuentas corrientes que no dependen del cuaderno
Cada cliente con su saldo, sus pagos parciales y su vencimiento. Y un aviso automático cuando se pasa, que es la diferencia entre cobrar a los 30 días o a los 90.
Todo cobro online termina en un comprobante
El pago dispara la factura electrónica y descuenta el stock. Un solo movimiento, una sola carga: es donde se cae la mayor parte de los errores cuando esto se hace a mano.
Cómo se cotiza algo cuyo alcance todavía no se conoce.
Esta página no tiene una lista de precios y no es una evasiva. Un sistema puede ser tres pantallas o cuarenta, y cualquier número dado antes de mirar tu operación sería un número inventado —que después se corrige hacia arriba, que es la parte fea del rubro.
- 1. Primero el relevamientoArranca con el diagnóstico gratis: te llega en menos de 24 horas, con el detalle de qué se resolvería, en qué orden y cuánto sale cada parte. Sin compromiso y sin llamadas de seguimiento.
- 2. Después el presupuesto, por módulosCada módulo tiene su precio y su plazo. Podés arrancar por el que más duele —casi siempre stock o facturación— y sumar el resto el mes que viene o el año que viene.
- 3. Nunca una bolsa giganteUn presupuesto de un solo renglón con un número grande abajo esconde el alcance. Si algo no se puede explicar por partes, es que todavía no está entendido.
- 4. Plazos realesRelevamiento y diseño, de una a tres semanas. El primer módulo funcionando, de cuatro a ocho, según el alcance. Y usás ese mientras se construye el siguiente.
- 5. Qué entra siempre en el precioDiseño de la solución, sistema web con usuarios y contraseña, importación de tus planillas, capacitación del equipo y el primer año de soporte: servidor, respaldos diarios y actualizaciones.
- 6. Qué puede cambiar el númeroLa cantidad de módulos, si hay que conectarse con AFIP o con sistemas de terceros, y cuántos usuarios distintos con permisos distintos hay. Nada de eso aparece de sorpresa a mitad del proyecto.
Armá una estimación online si querés un orden de magnitud antes de hablar con nadie, o mirá la galería de trabajos.
Lo que nos preguntan siempre.
¿Cuánto sale un sistema a medida?
No hay precio de lista, y desconfiá de quien te lo dé por teléfono. Primero relevamos tu proceso y recién ahí cotizamos, por módulos.
El relevamiento arranca con un diagnóstico gratis que te llega en menos de 24 horas, con precios por etapa. Si ahí decidís que no, no debés nada y te quedás igual con el informe.
¿Puedo pasar lo que ya tengo en Excel?
Sí, y es lo normal. Tus planillas se importan: clientes, productos, precios, saldos. No te pedimos empezar de cero ni cargar todo a mano un fin de semana.
El Excel no es el enemigo. Funcionó, y por eso llegaste hasta acá. El problema aparece cuando lo usan tres personas a la vez o cuando hay que auditar quién cambió qué.
¿Y si el sistema se cae?
El sistema vive en un servidor con respaldos diarios y monitoreo. Si algo falla, se restaura la copia del día anterior y se sigue trabajando.
También dejamos por escrito cómo operar en papel unas horas sin perder información, y cómo cargarlo después. Ningún sistema del mundo tiene 100% de disponibilidad; lo que se puede prometer es que la caída no te borre el día.
¿De quién son mis datos?
Tuyos. El servidor, el dominio y las cuentas quedan a nombre de tu empresa, y podés exportar toda la base cuando quieras en formatos abiertos que abre cualquier programa.
No hay candado. Preguntá esto siempre, a nosotros y a cualquiera que cotices: es la diferencia entre tener un sistema y alquilar el acceso a tus propios datos.
¿Qué pasa si ustedes desaparecen?
Te entregamos el código fuente y la documentación técnica junto con el sistema. Cualquier programador puede tomarlo y seguir desde donde quedó.
Es la pregunta más incómoda del rubro y por eso preferimos contestarla antes de que la hagas. Un sistema que solo puede mantener quien lo hizo no es un activo tuyo: es una dependencia.
¿Cuánto tarda?
El relevamiento y el diseño de la solución, entre una y tres semanas. El primer módulo funcionando, entre cuatro y ocho, según el alcance.
Construimos por módulos justamente para eso: usás el primero mientras se está haciendo el segundo, en lugar de esperar medio año a que esté todo listo de golpe.
¿Hay casos en los que dicen que no?
Sí, dos. Cuando el proceso todavía no está claro en la cabeza del dueño: un sistema hace más rápido lo que ya hacés, y eso incluye el desorden. Ahí primero se ordena el proceso y después se automatiza.
Y cuando un producto enlatado te resuelve lo mismo por bastante menos. Te decimos cuál mirar, aunque no nos contrates. Vender un desarrollo que no hacía falta se paga con la recomendación que no vas a hacer después.
Contanos cómo trabajás hoy. El diagnóstico es gratis.
Media hora de charla alcanza para saber si tiene sentido. En menos de 24 horas te llega el informe: qué se puede resolver, en qué orden, cuánto sale cada módulo y si te conviene más un producto ya hecho. Si no te cierra, ahí termina y no debés nada.