Todavía no tenemos casos con nombre. Tenemos el trabajo.
NEA Sistemas está arrancando. Los primeros proyectos están en marcha y no vamos a inventar clientes ni porcentajes para llenar esta página. Lo que sí podemos mostrarte es lo que hacemos, cómo lo decidimos y con qué estándar vamos a publicar los casos cuando existan.
Ni un nombre de empresa, ni un testimonio, ni un "+300%" que no podamos probar.
Piezas propias
Todo lo que ves acá lo diseñamos nosotros. Son maquetas nuestras, no capturas de clientes.
El sitio es la muestra
La página en la que estás parado la hicimos nosotros. Comparala con la de cualquiera.
Diagnóstico gratis
Antes de hablar de plata te decimos qué te está frenando. En menos de 24 horas.
DÓNDE ESTAMOS HOY
Decirlo primero sale más barato que que lo descubras.
Si llegaste hasta acá buscando la lista de clientes, no está. Preferimos que lo sepas en la primera pantalla y no después de leer tres párrafos de humo.
Somos nuevos, y hoy trabajamos por referidos
Los proyectos que tenemos llegaron por boca a boca: alguien nos conoce, nos recomienda, y esa persona nos da una charla. Ese es el estado real del negocio hoy. Está bien que lo sepas antes de decidir.
Los primeros proyectos están en marcha
Un caso publicable no es un sitio entregado: es un sitio entregado, medido durante unos meses y con permiso del cliente para contar los números. Ninguno de los nuestros cumplió todavía las tres cosas. Cuando las cumpla, se publica acá.
Por eso esta página muestra el trabajo, no resultados ajenos
Lo que podés evaluar hoy es concreto: las piezas que diseñamos, las decisiones que hay detrás de cada una y cómo pensamos un problema. Es menos vistoso que un testimonio, pero es verificable, y un testimonio no lo es nunca.
Y el riesgo, mientras tanto, lo ponemos nosotros
Como no podemos mostrarte casos, el proceso está armado para que no tengas que confiar de arriba: el diagnóstico es gratis, el diseño lo ves navegable antes de firmar, y podés frenar al final de cualquier etapa. Si no te convence lo que ves, no seguís.
LA MUESTRA MÁS HONESTA
La primera muestra es esta misma página.
No hay portfolio más difícil de falsear que el sitio propio. Está acá, funcionando, en el mismo celular en el que lo estás leyendo. No hay un caso de estudio de por medio contándote lo bien que salió: lo estás usando.
Hacé la prueba con cualquier agencia que estés considerando. Son cuatro preguntas y las contestás vos, sin que nadie te venda nada:
¿Cuánto tarda en aparecer algo?Abrila con datos móviles, no con wifi. Si la primera pantalla tarda más de un segundo en mostrarse, eso es exactamente lo que le va a pasar a tu cliente con tu sitio.
¿Se parece a otras que ya viste?Si te suena conocida, es porque la plantilla se vendió muchas veces. La que estás mirando está escrita a mano: no hay otra igual, y esa es la idea.
¿Los precios están a la vista?Los nuestros están, con un estimador que arma el número al instante. Un sitio que esconde el precio hasta la reunión te está pidiendo la reunión, no resolviéndote la duda.
¿Dice algo que se pueda verificar?"Somos apasionados por la excelencia" no se puede chequear. "El dominio queda a tu nombre" sí: preguntalo, pedilo por escrito y compará las respuestas.
Si al terminar la comparación otra te convence más, contratala. Preferimos eso a que nos elijas por una lista de logos que no significa nada.
PIEZAS PROPIAS
Lo que sabemos hacer, hecho.
Estas son piezas de diseño nuestras: maquetas que armamos para mostrar nivel de terminación, tipos de proyecto y decisiones de estilo. Las marcas que aparecen en ellas son inventadas a propósito, justamente para no colgarnos de nombres ajenos.
PIEZAS DE DISEÑO PROPIAS · NO SON CLIENTES REALES
Institucional industrial. Portada oscura con foto de planta y, abajo, las cuatro páginas internas que sostienen la venta: quiénes son, qué pueden fabricar, con qué instalaciones y cómo se los contacta. Cuando el cierre lo hace una reunión, el sitio tiene que llegar a esa reunión con el trabajo hecho.Tienda online. La grilla con precios visibles en el celular y la ficha de producto en pantalla grande. Es la misma tienda resuelta dos veces: en el teléfono manda el precio y el botón, en la notebook manda la foto.Sistema de gestión. Panel con ventas del día, stock crítico y el listado de pedidos; abajo, la carga por código de barras y la factura electrónica saliendo con su QR. Es el reemplazo del Excel que hoy entiende una sola persona.Turnos y reservas. El cliente elige día y horario desde el celular y confirma; del otro lado queda la agenda semanal cargada y el recordatorio sale solo por WhatsApp. Nadie anota nada a mano.
Cuando la obra habla sola. Foto a pantalla completa, titular corto en blanco y un solo botón. Todo el peso está puesto en la imagen porque en arquitectura la imagen es el argumento.Cuando la marca es el argumento. Un solo color saturado en toda la pantalla y tipografía de tamaño desmedido. Es una decisión de riesgo que solo funciona si la foto aguanta: acá aguanta.Cuando lo que se vende es sobriedad. Serif, contraste bajo, botón con borde fino y nada de verde neón. El mismo sistema de diseño puede gritar o susurrar; se elige según a quién le está hablando.
Un caso te cuenta el resultado. Esto te muestra el criterio.
Tomamos una pieza propia —una marca de salsa picante inventada— y abrimos las decisiones. Arriba de la imagen está la primera versión; abajo, la que quedó. Es el mismo producto, la misma foto y el mismo presupuesto: cambia solamente qué se decidió mostrar primero.
EJERCICIO SOBRE UNA PIEZA PROPIA · MARCA FICTICIA
Arriba, la primera versión. Abajo, la que quedó. Misma marca, misma paleta, misma foto de producto. Lo que cambió es el orden de importancia.
Por qué el producto pasó a ocupar media pantalla
En la primera versión el frasco entraba chico y arriba a la derecha, como una ilustración de apoyo. Funcionaba como composición y fallaba como negocio: alguien que llega desde Instagram todavía no sabe qué está comprando. Se agrandó hasta que el producto se entienda sin leer el titular.
Por qué el titular se achicó cuando el producto creció
Dos elementos gritando al mismo tiempo hacen que no se escuche ninguno. Si la foto pasa a ser la protagonista, el texto tiene que bajar el tono y volverse una frase corta que la acompañe. Casi todo el trabajo de una portada es decidir qué cosa no va a ser la más importante.
Por qué el precio no está en la portada
Acá el precio va abajo, en la ficha de producto, y es a propósito: es un producto de compra por impulso y de ticket bajo, donde el precio no es la objeción. En cambio en una pieza de servicios —donde la duda de "¿esto me lo puedo pagar?" frena la consulta— el precio lo subimos a la primera pantalla, como está en la home de este mismo sitio.
Qué se probó y se descartó
Probamos una portada con la receta y el modo de uso arriba, porque el producto lo necesita explicado. Se descartó: alargaba la primera pantalla y empujaba el botón de compra fuera de la vista en el celular. La explicación se movió abajo, donde la lee quien ya se interesó, y arriba quedó solo la decisión de comprar.
Qué mediríamos si esto fuera un cliente
Cuántas personas llegan a ver el botón de compra, cuántas lo tocan, y cuántas de las que bajaron a leer la receta vuelven a subir. Son tres números que se configuran el día del lanzamiento y que a los treinta días te dicen si la decisión de arriba fue la correcta o hay que revertirla.
Este nivel de detalle es exactamente lo que recibís en el diagnóstico, pero aplicado a tu negocio y a tu competencia en vez de a una marca inventada.
ESCENARIOS DE TRABAJO
Tres situaciones que se repiten, y qué haríamos en cada una.
No son clientes, ni versiones disfrazadas de clientes. Son las tres situaciones con las que más nos encontramos, escritas como para que reconozcas la tuya y sepas de antemano qué te vamos a proponer y qué te vamos a medir.
ESCENARIO DE TRABAJO · NO ES UN CLIENTE REAL
ESCENARIO 01
El negocio que vive de referidos y no existe en Google.
Trabaja bien y hace años. Todo entra por recomendación. El problema aparece cuando el recomendado busca el nombre para chequear antes de llamar y encuentra una ficha vacía, un Facebook de 2019 y nada más. La recomendación llegó; la confirmación no.
QUÉ SE DIAGNOSTICA
Qué aparece hoy cuando alguien busca el nombre de la empresa, qué muestran los tres competidores con los que la comparan, y cuál es la pregunta concreta que el recomendado necesita responderse antes de escribir.
QUÉ SE CONSTRUYE
Un sitio institucional que sostenga la recomendación: qué hacen, para quién, trabajos terminados con fotos propias y contacto directo. Más la ficha de Google Business cargada y el sitio listo para ser indexado.
QUÉ SE MIDE
Cuánta gente llega buscando el nombre de la empresa, cuántas de esas visitas terminan en un mensaje de WhatsApp, y qué páginas leen antes de escribir. A los treinta días eso ya se lee.
El comercio que vende por Instagram y pierde pedidos en los mensajes.
Las ventas existen y el contenido funciona. El cuello de botella es humano: alguien tiene que contestar precio, stock y forma de envío uno por uno, y a las nueve de la noche los mensajes se acumulan. Los pedidos que se pierden no se pierden por falta de interés, se pierden por demora.
QUÉ SE DIAGNOSTICA
Cuáles son las tres preguntas que se repiten en cada conversación, cuántos productos hay de verdad y cuáles rotan, y si el volumen justifica una tienda completa o alcanza con un catálogo con precios y pedido por WhatsApp.
QUÉ SE CONSTRUYE
Catálogo con precios y stock siempre visibles, carrito, medios de pago y envío calculado. El mensaje deja de ser el lugar donde se negocia y pasa a ser el lugar donde se confirma.
QUÉ SE MIDE
Cuántos pedidos entran sin intervención de nadie, cuántos carritos se abandonan y en qué paso, y cuánto bajó el tiempo diario dedicado a contestar mensajes repetidos.
La empresa cuya operación vive en un Excel que entiende una sola persona.
La planilla creció durante años, tiene fórmulas que nadie se anima a tocar y una sola persona sabe cómo funciona. Mientras esa persona esté, todo anda. El día que se toma vacaciones, la operación se frena. No es un problema de software: es un riesgo del negocio.
QUÉ SE DIAGNOSTICA
Qué hace realmente la planilla, qué parte de todo eso se usa todas las semanas y qué quedó de una necesidad vieja. Casi siempre lo que hay que reemplazar es bastante menos de lo que parece a primera vista.
QUÉ SE CONSTRUYE
Un sistema con usuarios, permisos y registro de quién cambió qué, que resuelva primero el circuito más crítico y después el resto. Con la planilla vieja andando en paralelo hasta que el sistema demuestre que hace lo mismo.
QUÉ SE MIDE
Cuánto tarda hoy una tarea contra cuánto tarda después, cuántos errores de carga aparecen, y —lo importante— cuántas personas distintas pueden hacer el trabajo sin llamar a nadie.
Preferimos comprometernos ahora, con la página vacía, que inventar la regla después de tener el primer resultado bueno. Cada caso que se publique acá va a cumplir estas cinco condiciones, o no se publica.
Con el nombre de la empresa y un enlace al sitio, para que puedas entrar y verificarlo vos. Sin permiso explícito del cliente no se publica, aunque el resultado haya sido excelente.
Qué se medía antes
El número de partida, con su fecha y de dónde salió. Un caso que arranca en "querían mejorar su presencia digital" no es un caso: es un folleto. Si antes no se medía nada, lo decimos y arrancamos el conteo desde el día uno.
Qué se hizo, con las decisiones incluidas
No la lista de entregables: las decisiones. Qué se probó, qué se descartó y por qué. Es lo único de un caso que te sirve para evaluarnos, porque el resultado depende del cliente tanto como de nosotros.
Qué pasó después, con el plazo a la vista
El mismo número de antes, medido después, aclarando cuántos meses pasaron y qué otra cosa cambió en el medio (una temporada alta, una campaña paga, un local nuevo). Atribuirse solo el mérito es la trampa más común del rubro.
Y lo que no funcionó
Cada proyecto tiene algo que se estimó mal o que hubo que rehacer. Va escrito. Un caso donde todo salió perfecto no lo escribió nadie que haya trabajado.
CASO 01
Este lugar está reservado y hoy está vacío a propósito. El primer caso que cumpla las cinco condiciones de arriba se publica acá, con nombre y con enlace. Si querés, podés ser vos: el diagnóstico no te cuesta nada y te lo llevás igual aunque después no trabajemos juntos.
Pedí el diagnóstico y evaluanos por lo que te entregamos.
Es la forma más rápida de saber si servimos, y no depende de que nos creas nada: nos contás a qué se dedica tu negocio y en menos de 24 horas te llega el informe con qué te está frenando, qué hace tu competencia y cuánto sale cada cosa. Si no te cierra, ahí termina y no debés nada.